Con el acompañamiento de los representantes de la provincia, la Cámara de Diputados de la Nación avanzó en la media sanción del nuevo marco regulatorio de la ley de biocombustibles. La normativa que remplazará al Régimen de Promoción de Biocombustibles, después de 15 años de implementación, propone un corte del 5% para el gasoil y el biodiesel y del 12% entre las naftas y bioetanol.

El texto indica que el abastecimiento de los volúmenes de bioetanol mensuales para el cumplimiento de la mezcla mínima obligatoria con nafta será bajo los parámetros de un 6% para caña de azúcar y un 6% para el maíz. Dicho porcentaje podría verse reducido hasta el 3% si la autoridad de aplicación (Secretaría de Energía) lo considera.

La iniciativa contó con el respaldo del Frente de Todos (FT) y bloques aliados, pero fue rechazada por Juntos por el Cambio (JxC), que presentó un dictamen minoritario, y por Consenso Federal.

El proyecto oficial establece la reducción del 10% al 5% en el corte obligatorio entre gasoil y biodiesel. A diferencia del combustible elaborado a base de caña de azúcar, donde los volúmenes deberán ser del 6% de la mezcla obligatoria.

Mario Leito fue uno de los encargados de iniciar el debate del tema en el recinto y resaltó la importancia de darle “previsibilidad” al sector en este contexto. “Este proyecto establece un marco regulatorio que la industria demandaba” dijo el referente del oficialismo. Y destacó que Tucumán “aporta el 68% de la producción nacional de la azúcar y en las últimas tres décadas fue notable el aumento a raíz de la inversiones”

La representante del Partido por la Justicia Social (PJS), Beatriz Ávila, también se pronunció en defensa del proyecto para “defender al sector sucroalcoholero”.

Si bien apoyó la norma y destacó que durante su análisis se aceptaron sugerencias del Centro Azucarero Argentino, Ávila cuestionó que no se haya tenido en cuenta la participación del productor cañero. “En las cuotas de alcohol que se entregan a las empresas petroleras debería haberse agregado la ley de maquila agropecuario. Tampoco hay esquemas crecientes en la participación de los biocombustibles en las mezclas y creo que no es algo menor”, enfatizó.

A pesar de las disidencias, el principal bloque opositor dio libertad para que sus miembros voten en función de las economías regionales. Ante esto, Domingo Amaya también se sumó a los votos afirmativos que lograron la media sanción.

El dirigente del PRO hizo hincapié en cuestiones específicas del proyecto y destacó la determinación para que los biocombustibles destinados al corte obligatorio deban ser de producción nacional como la materia prima. “En el caso de biocombustibles quienes mezclan y distribuyen, son las petroleras, y se establece que no puedan producir. También es correcto que el biocombustible permanezca sin estar alcanzado a los impuestos de los combustibles líquidos”, declaró.

Con respecto a la sustitución de importaciones, la iniciativa establece que la autoridad de aplicación puede adoptar los medios necesarios para lograr ese objetivo para “evitar la salida de divisas, promover inversiones para la industrialización de materia prima nacional y alentar la generación de empleo”.

En ese aspecto, el proyecto fija que las empresas de biocombustibles que decidan abastecer dichas mezclas deberán garantizar la provisión de los productos en cuestión. En caso contrario, podrían ser sancionadas por la autoridad de aplicación.

Pablo Yedlin, otro referente del espacio oficialista, no dudó en afirmar que esta nueva ley “es buena” para Tucumán y espera que también lo sea para toda Argentina.

“Es una buena ley que le da un horizonte a la industria y a las inversiones durante 10 años y la posibilidad de cinco más con una prórroga”, sostuvo el diputado peronista y recalcó que el establecimiento de un 12% de piso en los cortes es clave para la economía provincial.

“También es importante la separación de los biocombustibles de acuerdo a quién los produce. Y esto tiene importancia, el mercado de los commodities van por carriles distintos y muchas veces el bioetanol de caña quedaba sin poder ser aplicado como biocombustible debido a que los aumentos de la soja o el maíz volvían poco atractivos a estos productos para la mezcla con los combustibles fósiles”, puntualizó.

A raíz de esta nueva normativa también deberá crearse una “Comisión Especial de Biocombustibles”, que tendrá por finalidad “el estudio y análisis de las posibilidades del sector y la consulta con los actores afectados”.